Silvia Bleichmar (1944-2007), ha tenido y tiene un lugar ganado en la escena cultural e intelectual Argentina. Psicoanalista, profesional doctorada en la Universidad París VII, docente, investigadora y escritora, ha escrito numerosos artículos, participado fervientemente en un sinfín de medios de comunicación, llevando adelante una labor crítica y comprometida con su tiempo, que trasciende los límites de la teoría psicoanalítica.
En una época en la que el psicoanálisis está en crisis, cuando la imagen de los psicoanalistas ha quedado casi confinada a los espacios privados de las consultas y los divanes. Dice Bleichmar: «Si hay algo que me impacta mucho en la formación analítica es la pérdida de la ambición de incidencia en la cultura del siglo, que fue una ambición muy importante de los psicoanalistas hasta los años 60. Hay una pérdida de todo eso. Yo no sé si se han dado cuenta de que son muy pocos los psicoanalistas convocados para participar de los grandes eventos culturales del país, inclusive a escribir en los diarios.»
Hace unos meses se editó el libro Superar la inmediatez, en el que se recopilan una serie de textos que antes fueron columnas de opinión o entrevistas que le realizaran. Su lucidez crítica es dirigda tanto al psicoanálisis como a la clase política, a la sociedad en su conjunto y los síntomas que en ellas encontramos.
«Hace unos años yo hice una metáfora muy dura, diciendo que el psicoanálisis se ha convertido en algo así como las grandes extensiones de tierra improductiva de la oligarquía. A partir del poco trabajo productivo sobre él, siendo de una riqueza extraordinaria, se ha ido empobreciendo y llenando de alimañas… no en el sentido moral del término, sino en el parasitario.»

Este libro permite reencontrarnos con esta pensadora, redescubrir los irresistibles contornos de sus ideas, sobre temas diversos que afectan a la sociedad Argentina.

Dos pasajes más:

«Y hay una cosa muy impactante, que es la siguiente: se ha pretendido que la violencia en la Argentina viene de la pobreza, no es verdad. La violencia viene de años de impunidad de violencia de sectores que no han tenido el menor resguardo y que han hecho usufructo de la ley durante años, y además estos sectores han criado hijos impunes.»

«La discriminación es la forma manifiesta que asume el deseo de colocar al otro fuera de la categoría de semejante, y en la medida en que lo coloco fuera de la categoría de semejante, todo me está permitido. Este es el modo de excepcionalidad con el cual funcionó el fascismo; lo primero que hace es colocar al otro fuera de la categoría de semejante. Este es el modo con el que operó la dictadura, los «subversivos», entre comillas, ya no eran ciudadanos sino portadores de gérmenes y procreadores de hijos rebeldes».

 

Silvia Bleichmar. Superar la inmediatez. Un modo de pensar nuestro tiempo. Editor: Jorge Testero, Ediciones del CCC, Buenos Aires, 2009.