Monster es una película estadounidense estrenada el 26 de diciembre de 2003. Narra la historia real de Aileen Wuornos, exprostituta ejecutada en 2002 por haber matado a siete hombres entre 1989 y 1990. El papel de Aileen Wuormos fue interpretado por Charlize Theron.

 

La desadaptación social y la pérdida de “función de realidad” que evidencia Aileen aparecen suficientemente comprometidas como para que podamos pensar en una estructura de personalidad psicótica. Los continuos conflictos con la ley en los que Aileen se vio involucrada mucho antes aún de los crímenes cometidos parecen dar cuenta de sus dificultades de adaptabilidad social. En este sentido, manifiesta un comportamiento agresivo y una tendencia marginal con dificultades para establecerse socialmente, como por ejemplo a través de un empleo estable.

En cuánto a la función de realidad, las historias inconsistentes que da cuenta Aileen al relatar sus asesinatos, dejan entrever sus fallas. Dice, además, haber actuado siempre en defensa propia y que la motivaba ser condenada a la pena de muerte. El modus operandi de Aileen parece corresponder con el tipo de criminales “desorganizados”, resultando característico de los mismos que eligen a sus víctimas al azar sin reparan demasiado en los cuidados que puedan vincularlos con el hecho. En contraposición el “asesino organizado” se caracteriza por su capacidad de planear el delito, derivando el mismo de fantasías premeditadas (o construcciones delirantes), escogiendo a sus víctimas en función de estas. Por otra parte el “desorganizado” comete sus crímenes a consecuencia de una patología psíquica y un impulso irrefrenable; resultando a su vez menos adaptados socialmente que los anteriores.

¿Dónde encontrar el valor representativo para Aileen de sus crímenes? Son esos hombres comunes, que recoge de la calle los que convierte en sus víctimas. Un antecedente de este tipo de elección se encuentra en la pareja mayor que conoce haciendo autostop y con quien posteriormente se casa. Hombres todos ellos que la han convertido en objeto de sus deseos.

Es a partir del incidente con Mallory que parece desencadenarse su psicosis. Este hombre que según ella la “violó violentamente” había sido condenado por violación en otro Estado. Atendiendo a los antecedentes de Mallory y considerando el tipo de delito en cuestión es posible dar una cuota de crédito a la veracidad del relato de los hechos que hace Aileen.

Ya que frecuentemente este tipo de delito sexual está determinado por una estructura de personalidad perversa por ello nos es posible esperar una “recaída” a un nuevo acto de similares características. Mallory habría actuado en consecuencia al impulso al goce que al parecer lo dominaba. Entonces, nuestra hipótesis podría ubicarse en la línea de ubicar lo sucedido con Mallory en el terreno de lo real, sobreviniendo un acontecimiento traumático que desencadenó la constitución paranoica en Aileen.

Podríamos aventurarnos a pensar que este nuevo traumatismo estaría emparentado en cuanto a su sentido con algunas de las experiencias traumáticas primitivas que parecen haberla afectado tempranamente. Al abandono de su padre y su madre se sumaron las restantes figuras representativas mayores. La situación de abuso sexual que sufrió con su abuelo y finalmente el ser desterrada de su casa y su comunidad. Es el reencuentro de la figura del abuelo perverso en la figura de Mallory lo que precipita una búsqueda de resolución de aquel trauma primitivo. El nuevo acontecimiento viene a actualizar la no resolución del trauma primitivo; su inconciente intenta imponer su cura a través del pasaje al acto. Dado que según nuestro criterio en este primer incidente Aileen pudo haber sido víctima de la violencia de un otro, su respuesta, aunque violenta, podría entenderse dentro de lo que ella manifiesta como haber actuado en legítima defensa. Pero posteriormente esta misma afirmación, la de actuar en “defensa propia”, parece dar cuenta más que nada de un tipo de pensamiento paranoico. En este sentido parece encontrar como todo paranoico una justificación para actuar defensivamente.

También resulta característico de la psicosis paranoica la búsqueda de autocastigo como la que podemos inferir a través de las palabras de Aileen. Lacan, tomando los aportes de la teoría general del psicoanálisis, hablará del determinismo autopunitivo que se esconde tras muchos de los crímenes perpetrados por los psicóticos paranoicos y del crimen o el castigo como cura para el delirio Es esta búsqueda autopunitiva la que evidencia por ejemplo en relación al caso Aimée quien tras veinte días de haber sido encarcelada resultó curada de los delirios que aquejaban a su psicosis. Lo mismo encontramos en el caso Madame Lefèbre, que dejó de padecer la hipocondría que la afectaba durante años, luego de ser privada de su libertad. En esta misma línea parecerían estar los actos y las palabras de Aileen, cuando reconoce ella misma que parte de lo que la movilizó a continuar con sus crímenes fue el que estos le permitirían acceder al castigo máximo, el que pagaría con su vida, la pena de muerte, lo cual le suponía un alivio.

Finalmente, consideramos algunas interrogantes que nos planteamos en relación a la libido. En este sentido, en relación a la psicosis encontramos, que la libido en ella se manifiesta con un retorno hacia lo narcisistico. La proyección libidinal que el neurótico realiza de los objetos externos no puede ser emulada en la psicosis en donde permanece bajo el imperio de la corriente narcisista. Al período del estadio narcisista sucede la aparición de las primeras prohibiciones morales en el niño y a la introyección de estos en mecanismos de autopunición conformados entorno a la consolidación del superyo. ¿No será acaso por el influjo de esta corriente la elección de objeto de amor homosexual que da cuenta Aileen? Sería posible, entonces, encontrar ciertos puntos de fijación de su libido tanto en sus pulsiones homosexuales como en su anclaje narcisista?