Por Emoción violenta se entiende una figura jurídica que constituye un atenuante de la pena y que conlleva una conducta violenta producto de un estado psíquico en el cual el sujeto actúa con una disminución de los frenos inhibitorios. Se distingue de la inimputabilidad ya que las alteraciones que se evidencian en el sujeto resultan insuficientes para determinar un estado de inconciencia por un trastorno mental transitorio como es el caso de las intoxicaciones.

Eva Giberti (2012) señala que la violencia ejercida bajo dicho estado de conmoción «No quiere decir que se trate de un sujeto violento, sino que su emoción adquirió características de violencia. De este modo la emoción, queda separada del sujeto que solo la transporta y es ella la que se adjetiva como violenta. El sujeto, que tiene un Yo capaz de discernir, de decidir, queda aislado de su emoción (…)

¿Sería posible estar enajenado y tener capacidad de decisión al mismo tiempo? Esto es lo que estaría contemplando el Derecho Penal en relación a la emoción violenta. Se trata de un sujeto que aún reconociéndosele haber actuado “fuera de sí”, no le corresponde ser tratado de “inimputable”, ya que en su esencia comprende y dirige sus acciones.

Ya desde el siglo XIX se reconocían sujetos que eran clasificados por el Derecho como transitando estados intermedios entre la imputabilidad y la inimputabilidad: los llamados, en ese momento, semi-responsables o semi-imputables. Para el Derecho Penal, además de imputabilidad, existen otras figuras como la imputabilidad disminuida o la emoción violenta. La imputabilidad disminuida es, según Zaffaroni, un caso particular de menor culpabilidad o una regla para la cuantificación de la pena; sigue estando dentro de la imputabilidad en tanto el sujeto es capaz de comprender lo injusto del hecho y de actuar conforme a esa comprensión.

Psiquiátricamente el indicador más claro de la emoción violenta se centra en el déficit en la fijación o en la evocación de los recuerdos respecto del hecho y que se manifiesta generalmente en la ausencia del registro del modo en que se produjo el mismo, pudiendo el sujeto evocar únicamente los momentos previos y aquellos posteriores al desenlace.

La disminución de los frenos inhibitorios, que caracteriza al estado de emoción violenta, se componen por:

  • Un estado de conmoción del ánimo que genera una modificación en la personalidad alcanzando límites de gran intensidad (que pueden ocasionar ira, dolor, miedo, abulia, etc.)
  • La emoción debe ser violenta, llegar a un nivel que resulte difícil de controlar los impulsos.
  • Debe obedecer a una causa disparadora externa al sujeto que la padece.